Nota publicada en La Nación, Sección Política, 27 de octubre de 2007.
La publicidad de campaña aún refleja el efecto de la crisis
La apatía influyó en las estrategias
Por Lucas Colonna
De la Redacción de LA NACION
Una campaña sigue siendo una campaña con debates o sin ellos; con aluvión
de spots o sin él; con ideas en pugna en la palestra mediática, o sin
ella. Y pese a que estuvo signada por una exagerada austeridad
argumentativa, la campaña electoral para los comicios de mañana dejó un
claro mensaje instalado: que la relación entre la dirigencia y la
ciudadanía es distante, y que existe aún un largo camino por delante para
reconciliar a los argentinos con la política y los políticos tras la
crisis de 2001.
Esa es, al menos, la conclusión a la que arribaron los especialistas en
análisis de discurso político consultados por LA NACION para desnudar el
trasfondo y los efectos de la carrera proselitista en la votación de hoy.
Con matices entre sí, los analistas coincidieron en señalar que la falta
de un desarrollo tradicional de la campaña para las elecciones
presidenciales constituyó el síntoma más cabal del estado en que se
encuentra la institucionalidad en el país.
"Creo que las características de esta campaña desnudan que el «que se
vayan todos» no es una cuestión del pasado. Las heridas entre la clase
dirigente y la dirigida no se han cerrado. Hubo un bálsamo con Kirchner,
pero lo que predomina es la desconfianza", dijo el decano de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación de la Universidad del Salvador, Gustavo
Martínez Pandiani. " La campaña refleja esa apatía", agregó.
Con él coincidió el responsable de la cátedra de Cultura Popular y Masiva
de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires
(UBA), Pablo Alabarces. "La campaña expresa mediocridad de los dirigentes
políticos argentinos, incapaces de superar la brecha abierta con la
ciudadanía en 2001", afirmó.
A criterio de los especialistas, una prueba que demuestra que el vínculo
entre ciudadanía y políticos no ha sanado aún quedó al descubierto en los
spots de campaña, en los que muchos candidatos optaron por no protagonizar
sus propuestas e ideas.
"Los candidatos usaron voceros alternativos en la campaña. En muchos
spots, quienes hablan son personajes ficcionales, porque saben que la
desconfianza hacia ellos aún sigue allí", dijo Martínez Pandiani.
Los ejemplos son varios. El spot de Cristina Kirchner y los niños que no
saben qué es el FMI. La propaganda de Francisco de Narváez sobre la
inseguridad en la que un hombre se pega un tomatazo. Los dibujos animados
de Alberto Rodríguez Saá muestran un partido de fútbol que tematiza la
relación oposición-Gobierno.
"Hubo una sobredosis de marketing político con la Alianza. Y ahora, la
herramienta está usada con cuentagotas. La campaña hoy es anodina, como
está la sociedad", sostuvo Jorge Dell Oro, consultor en comunicación
política para la Fundación Konrad Adenauer.
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