Extractos de la nota publicada en La Nación, Sección Política, 16 de
octubre de 2007
Se extiende en las listas el fenómeno "Borocotó"
Cuando Eduardo Lorenzo, "Borocotó", protagonizó su polémico traspaso al
oficialismo después de haber ganado una banca en la Legislatura porteña
por el partido de Mauricio Macri (Pro), no sabía que estaba dándole nombre
a un fenómeno que, lejos de ser excepcional, se extendió masivamente. Los
cambios de camiseta política de estas elecciones no son tan escandalosos,
pero sí abruptos o muy llamativos.
Un ejemplo es el del músico "Chango" Farías Gómez: fue peronista, después
legislador porteño por Pro y ahora es candidato a diputado por el
kirchnerismo. Otro es el del ex carapintada Aldo Rico, que hoy también
hace campaña en favor del oficialismo, al igual que ex funcionarios de
Luis Patti.
Este fenómeno, en el que el interés parece desplazar a las convicciones,
es común en todo el país. Un caso curioso ocurre en Tierra del Fuego: un
ex socialista hoy es macrista.
Los analistas políticos consultados por LA NACION atribuyeron esta
tendencia a "la crisis de los partidos", que llevó a debilitar las
tradicionales lealtades.
Expertos lo atribuyen a la crisis de los partidos
"La gente se identifica hoy con las personas y no con las instituciones,
entonces los candidatos hacen su propia marca política", analizó el
politicólogo Gustavo Martínez Pandiani.
Los analistas coincidieron en que la actual crisis que viven los partidos
surge a partir del "que se vayan todos" de fines de 2001.
Para otro analista, Sergio Berensztein, los cambios de colores políticos
no son nuevos, sino que se han dado en toda la historia política del país.
Martínez Pandiani analizó que, para explicar la masificación del fenómeno
de "borocotización", es importante considerar los cambios que ha tenido el
electorado argentino. "Hoy se elige por criterios de imagen; no se vota
con parámetros ideológicos o partidarios. Por eso no hay sanción electoral
para aquellos que se van de un partido", dijo.