Artículo publicado por la revista 7 Días, 4 de abril de 2008.
La importancia mediática de un diente ausente
Gustavo Martínez Pandiani
Decano de Comunicación Social
Universidad del Salvador Cuando hace tres semanas comenzó el paro agropecuario, la fotografía de la dirigencia rural reflejada por los medios incluía cuatro figuras excluyentes: los titulares de la Rural , CRA, Federación Agraria y Coninagro. Veinte días después, al momento de suspenderse la medida de fuerza, la foto mediatizada de los “líderes del campo” sumó a un quinto jinete: el combativo Alfredo De Angeli.
¿Qué sucedió en menos de tres semanas para que este chacarero de acento campechano y manos agigantadas se transformara en el icono indiscutido de la protesta?
Desde el punto de vista de la comunicación, se trata de un típico caso de instalación mediática de un emergente social. Al igual que Juan Carlos Blumberg en su momento, De Angeli no planeó estratégicamente convertirse en la cara visible de un reclamo de ribetes políticos y alcance nacional. Fueron las circunstancias históricas las que lo pusieron allí.
En rigor, los “emergentes” aparecen cuando nadie los prevé; emergen a la superficie de la opinión pública ante la falta de “dirigentes” capaces de representar con contundencia ciertas banderas colectivas o intereses sectoriales. Y ello es exactamente lo que le sucedió a este tosco productor de Gualeguaychú.
Su figura robusta, su tono ronco y su estilo frontal, así como su simbólica dentadura dañada, lo convirtieron en la pieza ideal para ilustrar el discurso de los cortes campesinos. Nadie mejor que De Angeli para simbolizar al chacarero enojado que no podía siquiera ser controlado por los jefes orgánicos del ruralismo nacional.
Como suele suceder en estos casos, la intensiva exposición ante las cámaras de televisión resultó clave: lo convirtió en un ídolo popular, genuino y reconocible, de altísimo valor icónico. Como resultado de ello, hoy la imagen de este productor de 51 años tiene asignada colectivamente una serie de valores que hasta es probable que lo excedan: liderazgo, transparencia, credibilidad, honestidad, intransigencia y coraje a prueba de balas. Casi un superhéroe, pobre De Angeli.
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