Artículo publicado en revista Noticias, 2 de noviembre de 2007.
División del trabajo
Gustavo Martínez Pandiani
Decano de Comunicación Social
Universidad del Salvador
Desde la década del setenta, el matrimonio Kirchner-Fernández ha
funcionado como una eficiente sociedad política. Cada uno desde su rol,
Néstor y Cristina supieron complementar sus características individuales y
avanzaron juntos hacia el objetivo final: la presidencia de la nación. A pesar de que en 2003 Cristina Fernández era más relevante como figura
política que Néstor Kirchner, el entonces no tan conocido gobernador de
Santa Cruz ocupó sin medias tintas la primera magistratura mientras su
esposa bajaba su perfil público de modo elocuente. Es de prever que el 10 de diciembre de 2007 comience a conformarse el
mismo proceso de "división del trabajo", aunque con los roles invertidos.
Será Cristina pues quien ocupe el papel decisorio y será Néstor quien se
retire detrás de la escena para evitar proyectar sobras tan incómodas como
desaconsejables. Algunos analistas han advertido sobre los riesgos de que se constituya en
la Argentina una suerte de "diarquía" (un gobierno comandado por dos
personas). No obstante, la Constitución Nacional determina claramente en
su artículo 87 que el Poder Ejecutivo es unipersonal. Pero, más allá de
los impedimentos jurídicos que marca la Carta Magna, es la personalidad
política de la presidenta electa la que no augura un escenario de poder
bicéfalo.
En efecto hay que reconocer que, lejos de haber construido su carrera en
función de sus lazos conyugales, Cristina Fernández de Kirchner siempre se
ha definido a sí misma como un cuadro político autónomo.
En consecuencia, la pregunta que realmente genera incertidumbre es ¿qué
hará Néstor Kirchner a partir del 11 de diciembre próximo? Nadie imagina
al inquieto patagónico esperando en pantuflas a su señora para preguntarle¿cómo te fue hoy en el trabajo, querida?
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