| Nota publicada en La Nación, Sección Política, 19 de septiembre de 2007.
Elecciones | Rumbo a octubre
Las dobles candidaturas, una moda que no tiene ideologías
Los expertos consideran que profundizan el desorden y la debilidad de los partidos
Ni los juristas, ni los políticos, ni los politicólogos, ni los candidatos. Ninguno se pone de acuerdo sobre si las dobles candidaturas a cargos electivos son nocivas para la democracia o no lo son. Y tanta polémica encierra una paradoja: quienes las rechazan públicamente son los mismos que las permiten en sus propias filas. En las elecciones del 28 de octubre habrá boletas en las que los candidatos a presidente o a gobernador también serán candidatos a diputado o senador nacionales. Esto parecía una tradición en partidos de izquierda, pero ahora se ha extendido a organizaciones de todo el arco ideológico.
La sorpresa la dio el candidato a presidente de Recrear, Ricardo López Murphy, quien también encabeza la lista de candidatos diputado nacional de su partido por la provincia de Buenos Aires. Esa moda también fue adoptada por otra decena de dirigentes, entre otros, los postulantes bonaerenses Juan Carlos Blumberg (Frente Vamos) y Jorge Macri (Unión-Pro), o presidenciables como Pino Solanas (Proyecto Sur), Vilma Ripoll (MST) y Néstor Pitrola (Partido Obrero).
El presidente Néstor Kirchner, ironías mediante, instaló días atrás la discusión: "¡Hablan de las instituciones y se postulan a dos cargos! ¡Claro, si no cobran a la cabeza, cobran a los premios!", objetó. Su sarcasmo tenía un destinatario principal: López Murphy.
El candidato peronista a gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, quien se adjudicó la victoria por 2005 votos , pero fue cuestionada por la UCR, también se inscribió como candidato a senador nacional.
Entre diatribas y olvidos, Kirchner y Lavagna se pusieron de acuerdo en esta polémica. El candidato de UNA criticó con ironía las dobles candidaturas: "Da la sensación de que se ponen en dos listas al mismo tiempo porque están buscando trabajo".
El ex ministro pareció no haberse detenido a observar lo que ocurre en sus propias filas: Ernesto Sarro, ex jefe de Arsenales de la Base Naval Puerto Belgrano, es candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de UNA y también aspira a ser concejal en Punta Alta.
Alejandro Rodríguez, asesor de Lavagna y candidato a diputado, relativizó la importancia de esa doble candidatura: "No es comparable un concejal con López Murphy, que casi se baja para ser senador por la Capital y ahora termina siendo candidato a presidente y a diputado, por otro distrito y otra fuerza. Es poco serio", contraatacó.
El año último, el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, reformó la Constitución de su provincia y prohibió las dobles postulaciones. El candidato dijo a LA NACION: "Cuando sea presidente, voy a impulsar el mismo cambio que hice en mi provincia". Mientras tanto, parece sacar ventajas de las dobles candidaturas: su socio bonaerense, Juan Carlos Blumberg, se postulará como gobernador y también a diputado nacional. Su compañero de fórmula, Patricio Caselli, hará lo mismo. ¿Son éticamente reprochables las dobles postulaciones? ¿Son nocivas para las instituciones democráticas?
Algunos especialistas piensan que sí y no dudan en criticarlas. "Es un engaño a la gente. Es la institucionalización del electoralismo hipócrita", opinó el politicólogo Gustavo Martínez Pandiani . "No contribuye al buen funcionamiento de la República", agregó el constitucionalista Gregorio Badeni. "Profundizan el desorden y la debilidad de los partidos", afirmó la especialista en sociología jurídica María Angélica Gelli.
Ninguno discute su legalidad, ya que nada las prohíbe fuera de Neuquén, pero todos hablan de un signo de "debilidad" que profundiza la hegemonía de un gobierno que ya se siente ganador. "Acá no hay táctica, sino personalismos y falta de compromiso. Es decir: viajamos a Mar del Plata, pero por las dudas yo reservo lugar en Dolores", señaló Martínez Pandiani.
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