Artículo publicado por el diario La Gaceta (Tucumán) el 26 de octubre de 2008  

Las elecciones de 1983: un hito que trasciende las ideologías

Hace 25 años la ciudadanía argentina volvía a ejercer el derecho a voto para elegir, en comicios generales, autoridades nacionales, provinciales y municipales. Ese domingo 30 de octubre de 1983 marcaba en el calendario el camino de retorno hacia la democracia argentina –luego de más de siete años de gobierno militar-, que se iba a materializar el 10 de diciembre de ese año con el traspaso del poder de un militar a un civil.

La jornada comicial tuvo fervor cívico y un elevado porcentaje de votantes en todo el país. La elección estuvo polarizada entre el radicalismo, que proponía la fórmula presidencial Raúl Alfonsín y Víctor Martínez; y el justicialismo que, a través del binomio Ítalo Luder y Deolindo Bittel, era considerado favorito para ganar.

Pero en la madrugada del 31 de octubre, cuando la tendencia del escrutinio era irreversible (52% a favor de Alfonsín, 40% de Luder sobre casi 15 millones de sufragios), la sorpresa dio paso a la euforia de los radicales, que salieron a festejar en la mayoría de las plazas del país. En paralelo, comenzaba un cisma en el peronismo.

“La elección presidencial de 1983 representa para la historia argentina no sólo el retorno de la democracia como sistema político, sino además la recuperación de la democracia como estilo de vida ”, sostiene Gustavo Martínez Pandiani, Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador.

“Se trata de un hito histórico que debe ser valorado más allá de las identidades partidarias e ideológicas . Fue, en definitiva, una gran oportunidad para que los argentinos construyamos un sistema de representación con base en las instituciones y el estado de derecho . En este sentido, la figura de Raúl Ricardo Alfonsín merece ser destacada”, agrega el especialista en marketing político.

En particular, el analista destaca los altísimos niveles de participación y militancia mostrados por los ciudadanos de entonces. En efecto, tanto Alfonsín como Luder juntaron más de un millón de personas en sus actos masivos centrales. “Lamentablemente, ese escenario de enorme involucramiento popular hoy está muy lejos de poder ser recreado ”, considera Martínez Pandiani. “Estos 25 años de democracia incluyen como balance muchos avances y otras tantas frustraciones. En el primer grupo se destacan los pasos positivos en materia de derechos humanos, y en el segundo la calidad de nuestro sistema de partidos ”, concluye el experto.