| Artículo publicado por la revista La Tecla el 25 de septiembre de 2008. ¿Gobernar es inaugurar? Gustavo Martínez Pandiani
Decano de Comunicación Social
Universidad del Salvador Cuando en el siglo XIX uno de los forjadores de la Argentina moderna, Juan Bautista Alberdi, dijo “gobernar es poblar”, se estaba refiriendo a la necesidad de civilizar la sociedad a través de políticas concretas. Hechos, no palabras. Decisiones, no anuncios. Por entonces, migración y educación constituían los dos pilares de un futuro esperanzadamente promisorio para el país. En los albores del siglo XXI vemos que se ha instalado entre los integrantes de nuestra clase dirigente una lamentable práctica: lejos de concentrarse en la materialidad de las obras públicas, numerosos intendentes, gobernadores, ministros y hasta presidentes ponen el énfasis en la gestualidad de las inauguraciones. En este marco, la puesta en escena ocupa en lugar de las realizaciones y los cortes de cinta se transforman en la foto favorita de los gobernantes. Por lo general, el podio de la comunicación simbólica está ocupado por la entrega de viviendas aún no culminadas, la reapertura de salitas sanitarias ya inauguradas y el anuncio de tramos de asfalto varias veces presupuestados. La no tan sana costumbre se repite sin distinciones partidarias ni de nivel de gobierno. Peronistas radicales, socialistas y vecinalistas juegan el mismo juego. Casi sin excepciones, las mejoras de la infraestructura del barrio quedan supeditadas a las agendas proselitistas de los jefes del distrito. Es cierto que no hay nada de novedoso en adaptar los tiempos de la difusión gubernamental al cronograma electoral. En rigor, ello es así desde siempre. Pero sorprende la cantidad de obras públicas nacionales, provinciales y municipales ya listas cuya entrega se encuentra demorada a la espera de los calores de la campaña 2009. Como si la recordada máxima Alberdiana hubiera mutado en una versión menos sustantiva: “gobernar es inaugurar”. |