Nota publicada en revista Caras y Caretas, febrero de 2008.

Un lobo feroz con disfraz de Caperucita

Mauricio Macri llegó al gobierno municipal con promesas de honestidad y buena gestión. Pero en sólo un mes, mostró sus peores garras. Despidos masivos, impuestazos, discriminación y endeudamiento.

Por Daniel Cecchini

Los primeros tramos de la gestión de Mauricio Macri en la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires muestran que detrás de aquella imagen de campaña de hombre capaz de poner en práctica una nueva política al servicio de “la gente”, se escondía otra encarnación de un personaje muy conocido en estas tierras: el viejo lobo del neoliberalismo.

Así lo demuestran algunas de las medidas más significativas tomadas durante su primer mes de gobierno:

- Despidió a casi 2.400 empleados contratados con diferentes modalidades que encubren una legítima relación de dependencia laboral con el Estado. Algunos de ellos tenían más de diez años de antigüedad y la mayoría cobraba sueldos de menos de 1.500 pesos. También anunció el “análisis caso por caso” de otros 18.000 contratos, en el marco de su plan de recorte de personal. Más allá de la acción de amparo dictada por la jueza en lo Contencioso y Administrativo porteño Elena Liberatori de Aramburu, que permitió a los despedidos permanecer provisoriamente en sus puestos, el “achique del Estado”, una de las medidas neoliberales más preciadas, fue puesto en marcha. Por ahora, la Justicia parece poner un freno a sus pretensiones: también el juez Roberto Gallardo dictó una medida similar a pedido de los sindicalistas de Sutecba y el magistrado Vicente Cataldo falló a favor de amparos presentados en forma individual por varios de los empleados que quedaron en la calle.

- Eliminó el Ministerio de Derechos Humanos, quitándole presupuesto y degradándolo al nivel de subsecretaría dependiente de la vicejefatura de gobierno de la Ciudad.

- Vetó “por razones presupuestarias” – y aplaudido por las empresas privadas del sector – la ley de Producción Pública de Medicamentos, que disponía la creación de un Laboratorio Estatal de Producción de Medicamentos en la ciudad, que produciría especialidades medicinales a menor costo para hospitales y particulares.

- Desde una postura claramente discriminatoria, anunció la creación de un nuevo sistema de atención en los hospitales públicos de la ciudad, priorizando la atención de los residentes de la ciudad y marginando a los usuarios provenientes del Conurbano bonaerense.

- Contradiciendo su propio discurso de campaña, aplicó un fuerte incremento del ABL, que afecta de manera significativa los bolsillos de los propietarios e inquilinos porteños. También las patentes de automóviles se incrementarían hasta un 150 por ciento durante 2008.

- En el Presupuesto 2008 está previsto un endeudamiento de más de 2.000 millones de pesos.

A todo esto se suma, entre otras medidas, la intervención de la obra social de los municipales, los nombramientos de funcionarios y asesores provenientes de empresas privadas, el desmantelamiento del área de Cultura y Educación, fuertes incrementos salariales en las designaciones de funcionarios machistas y la reducción de las actividades culturales gratuitas en la ciudad.

Del dicho al hecho…  

“Lo que me impresionó en la campaña es que el discurso tradicional de Macri, que siempre fue claramente neoliberal, tuviera rasgos menos acusados, sobre todo cuando hablaba de temas como salud y educación. De alguna manera escondió lo que piensa y pensaba, la gente no tuvo ganas de verlo” , dijo el politólogo Alfredo Pucciareli, profesor consulto de la UBA y ex investigador del Conicet. De todos modos, desde su punto de vista, no fue este discurso el que le permitió ganar los comicios: “Macri no ganó la elección sino que la perdieron los otros por los errores que cometieron, tanto Telerman, como el Frente para la Victoria e incluso la izquierda. Personalmente creo que lo votaron más como castigo para los otros que acordando con él” , sostiene. Para Gustavo Martínez Pandiani, presidente de la Asociación Argentina de Marketing Político, este contraste entre discurso de campaña y acción de gobierno es nada más que la repetición de un viejo fenómeno: “Frente al recuerdo aún fresco del suave y amigable discurso electoral machista, algunos observadores se vieron sorprendidos por la dureza del debutante. Pero, en rigor, no hay nada de novedoso en esta mutación. La historia política moderna demuestra que los bambis de las campañas suelen transformarse en lobos a la hora de llegar al gobierno” , opina.

Pero si bien hay contradicciones notorias, otras de las medidas de este primer mes de gobierno ya estaban anunciadas en el discurso electoral del PRO y fueron votadas por la mayoría de los porteños. “Uno de los aspectos que hacen de Macri un formidable adversario para quienes lo quieran derrotar electoralmente, es que articuló su campaña sobre una serie de propuestas de derecha que son de relativo sencillo cumplimiento y que está ideológicamente convencido de que hay que llevar a cabo. Hay consistencia entre las promesas más rimbombantes y las primeras medidas adoptadas. Se trata sobre todo de aquellas de corte más demagógico, que buscan reforzar un lazo de proximidad ideológica con un núcleo duro de sus votantes, como la ´preferencia´ en los hospitales públicos por los residentes en la ciudad” , señala el sociólogo Gabriel Puricelli, consejero directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Tal vez la palabra que se le escuchó decir a Macri durante la campaña porteña haya sido “equipo”. Hoy, la composición del flamante gobierno y sus primeras acciones permiten definir el significado del término en el diccionario machista. “Hablaba mucho de equipo en la campaña y ahora también, y en realidad es una banda, no un partido. No tiene cuadros, ni ideas. Es impresentable” , dice Pucciareli. El nombramiento de la ex relaciones públicas de la empresa Wella, Virginia Húngaro, como directora de Radio de la Ciudad , o la aún más polémica del empresario Nicolás Caputo como asesor, por citar sólo dos casos, confirman esta mirada.

Las cosas por su nombre  

Eficiencia, organización, gestión, equipo, gobernar para la gente, son palabras que se repiten una y otra vez en las declaraciones del jefe y de todos sus ministros. ¿Qué significan a la luz de sus acciones? “Está aplicando un clásico menú de derecha municipalista. Hay una impronta neoliberal en el discurso eficientista, en la erradicación de la noción de ´política´ por la de ´gestión´ . En esto recibe un terreno doblemente abonado por sus predecesores más recientes: por la ineficiencia objetiva de éstos y por el coqueteo de los gobiernos de la Alianza y de Fuerza Porteña, con esa misma concepción despolitizante de la acción estatal. A tantos años de distancia resulta poco sofisticado atribuirle todas las culpas a la dictadura del 76, pero es cierto que ese discurso fue distintivo del ala económica del aquél régimen” , traduce Puricelli. “No hay dudas, su manera de plantear los temas es netamente neoliberal. El sigue pensando así, ve la cosa así. Con igual criterio empresarial, con parámetros de eficiencia, de costo / beneficio. Si comparamos el accionar de Macri con los gobiernos de Menem vemos con claridad que hay un mismo núcleo ideológico que orienta todas las acciones. Es terrible que un grupo con esa visión tome una realidad tan compleja como la del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, porque lo que hace es una perversa simplificación de los complejos problemas que hay en la ciudad y su gobierno” , corrobora Alfredo Puciarelli.

Mauricio Macri salió a jugar fuerte en pleno verano porteño y los vecinos – o “la gente”, como a él le gusta decir – empiezan a notar los cambios. Sin embargo, estas transformaciones no muestran que haya nada nuevo bajo el sol de la ciudad. Por el contrario, el viejo lobo neoliberal – que parecía muerto y enterrado luego de la profunda crisis de los años 90 – pareciera resucitar detrás de una maquiavélica sonrisa escondida bajo unos gruesos bigotes.