Artículo publicado en La Gaceta (Tucumán), Sección Argentina, 15 de
octubre de 2007
Elecciones 2007
Lunita tucumana, con poca luz electoral
Punto de vista. Por Gustavo Martínez Pandiani - Decano de la Universidad
del Salvador
A pocos días de la elección presidencial, es evidente que las tierras
tucumanas han sido de las menos visitadas por los candidatos a la primera
magistratura.
Casi sin excepción, los presidenciables han preferido recorrer otras
geografías antes que dedicarle algunas horas a una provincia dinámica y
muy politizada.
¿Por qué? Está claro que la principal razón se encuentra en el peso
relativo que posee el padrón provincial en el contexto nacional. Mientras
la crucial provincia de Buenos Aires representa cerca del 40% del
electorado argentino, Tucumán no alcanza al 10%.
Así, no debe sorprender que los postulantes a sentarse en el sillón de
Rivadavia privilegien la recorrida de los populosos barrios del conurbano
bonaerense antes que adentrarse en el extenso territorio argentino. Más
aún, esta controvertida costumbre ya es "un clásico" del proselitismo
vernáculo.
Pero existen dos razones adicionales que explican los porqués de la
lejanía de los candidatos respecto de las calles tucumanas: una endógena y
otra exógena al distrito.
El factor endógeno refiere a la particular actualidad política provincial.
Tras el contundente triunfo oficialista de la mano del gobernador
Alperovich, la mayoría de las escuderías partidarias y alianzas (tanto las
kirchneristas como las anti-kirchneristas) presumen que el resultado de
los próximos comicios en Tucumán es un "caso cerrado". En efecto, son
pocas las posibilidades de modificar en la provincia la tendencia
marcadamente exitosa del proyecto K. Y, como los políticos son mayormente
seres pragmáticos, no van adonde nada tienen para ganar y, mucho menos,
donde todo tienen para perder.
La clave exógena, general para el mapa político nacional, se vincula al
clima de apatía y desmovilización entre el electorado argentino. Esta es
una campaña de baja intensidad, con pocos actos masivos y reducida
publicidad callejera. Pareciera que la profunda crisis de representación
que estallara en 2001 está más cerca de lo que muchos dirigentes quieren
aceptar.
De todos modos, aunque el sistema electoral haga inevitable que las zonas
más densamente pobladas de la pampa húmeda sean las favoritas a la hora de
buscar votos, una provincia con la rica historia política de Tucumán -que
posee hoy casi un millón de votantes- merece un tratamiento más equitativo
de parte de los planificadores de campaña. No en vano todo empezó en esa
tierra, allá lejos, en 1816.
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