Nota publicada en El País (Montevideo, Uruguay), Sección Internacional, 11 de febrero de 2007.

Argentina

De campaña política a la orilla del mar

Argentina. En Mar del Plata, los políticos ya iniciaron el largo camino hasta las urnas.

Mar del Plata, Ignacio Quartino. Corresponsal

Mientras que en el verano la Mar del Plata anda en alpargatas, candidatos a presidente y a gobernador de Buenos Aires la transitan con sus asesores en un cansador viaje para posicionar su imagen de cara a las elecciones del 28 de octubre.

Seducido por las cifras récord de turistas que eligieron veranear en la ciudad balnearia en el verano 2007, el diputado y empresario Francisco De Narváez, no escatimó gastos y llenó la Feliz de merchandising que anuncia su candidatura a gobernador de Buenos Aires.

Sus militantes reparten en la playa una revista de palabras cruzadas, que viene acompañada de un mazo de cartas que tienen en el dorso su logo y su lema: "Por la provincia".

Este es uno de los tantos recursos que utiliza el equipo de campaña de De Narváez para hacerse notar en Mardel. En las transmisiones de los torneos de verano que los cinco grandes del fútbol argentino disputan en Mar del Plata pudo verse el logo del político en la publicidad estática y, además, varios primeros planos de su presencia en la platea. Las tomas a De Narváez superaron a las de los directores técnicos.

A nadie le extraña tamaño despliegue y exposición de De Narváez en televisión. Más allá de ser reconocido en la sociedad argentina por ser uno de los dueños de la casa Tía, De Narváez es accionista de América TV. Así que ese medio también es una herramienta que le sacará provecho a su campaña veraniega. El presidente Kirchner llamó a De Narváez "el Berlusconi del subdesarrollo".

PRESIDENTE. Menos exposición ante cámaras y un tinte más carnavalero marca la campaña de Jorge Sobisch.

Sobisch es gobernador de la provincia de Neuquén y en los últimos años coquetea con Mauricio Macri la posibilidad de conformar una fórmula. Por el momento, ambos toman caminos independientes y Sobisch aprovecha los primeros meses del año para llenar de papelitos y folletines con su cara las veredas de la Avenida Güemes, donde está el centro comercial de Mar del Plata.

Además es muy común ver muchos autos en las playas con parasoles que llevan la cara de Sobisch colocados más por utilidad que por afinidad política.

También Elisa, Carrió la candidata a presidente de ARI, repartió postales con la frase "Lilita Carrió, nuestra esperanza". No siempre se apareció ella, sino que la mayoría de las veces delegó tareas a los "lilitos", sus jóvenes militantes.

El politólogo y Decano de la Universidad del Salvador, Gustavo Martínez Pandiani, entiende que lo que seduce a los candidatos no es la cantidad veraneantes o el contacto directo que puedan tener con ellos. "Lo que lleva a los políticos a elegir Mar del Plata es el altísimo nivel de mediatización que vive la ciudad durante el veraneo. Mar del Plata se convierte durante esos días en la principal usina de noticias del país", dice Martínez Pandiani.

Los más presentes en Mar del Plata, De Narváez y Sobisch, son precisamente precandidatos que necesitan aumentar con urgencia su registro entre la gente común, la menos politizada. Y es evidente que para ello han invertido varios millones en Mar del Plata. En estos casos, la célebre frase peronista de Evita se recicla en un menos conmovedor "Volveré y pondré millones"", concluyó el académico.

Y así, el turista marplatense, termina su paseo en alpargatas cargado de publicidad política.

Kirchner ausente

En 1994, Punta del Este vivió el auge de los stickers. Los veraneantes sabían que al retornar de un largo día de sol y agua se iban a encontrar en el vidrio trasero de su coche un calco azul y blanco, con un 1995 enorme y el apellido Menem de fondo. Hoy, a casi 8 meses de las urnas, Kirchner nada quiere saber con el "exhibicionismo playero". Mucho menos, pegar calcomanías suyas en las playas de Punta del Este.