Nota publicada por el diario La Gaceta (Tucumán) el 5 de octubre de 2008
Los partidos se alejan cada vez más de la realidad En tiempos de crisis globales, como la de la economía, la fragmentación o atomización de los partidos políticos tiende a potenciarse. En otros casos, constituye una oportunidad para reconstruir los espacios en busca de alcanzar el poder. Una clara prueba de esa situación es el caso argentino. La pérdida de poder por parte de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, alentó la dispersión del partido oficialista, el PJ, que llegará al 17 de octubre, con tres actos partidarios. En la otra vereda, la Unión Cívica Radical (UCR) ingresó en un proceso de reunificación. Sin embargo, estas estrategias internas alejan, cada vez más a las estructuras partidarias de las demandas que impone la realidad, como la crisis financiera global, la inflación o las consecuencias directas e indirectas de un renovado conflicto entre el Gobierno y el campo. El contexto de dispersión política, como el actual, justifica el movimiento de los radicales por escapar del kirchnerismo; de peronistas que intentan armar una alternativa de gobierno o de socialistas que buscan alianzas con los radicales, plantea Gustavo Martínez Pandiani, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación de la Universidad del Salvador (USAL). “La falta de una agenda política estructurada hace que, en lugar de competir por la imposición de temas, la dirigencia compita sólo desde la gestualidad ”, agrega. “ Hay una lucha de símbolos más que de ideas , y eso habla más de la pobreza de nuestro sistema de partidos políticos”, puntualiza. Por caso, añade, ser peronista o radical no significa mucho . “Esa crisis de identidad no sólo se da en la dirigencia, sino también en la gente”, afirma.
“Hoy los partidos políticos son como cáscaras vacías que no logran contener a los dirigentes, menos a los votantes. Todos los referentes políticos buscan escapar a su identidad propia para construir una más ampliada que les brinde chances electorales”. considera Martínez Pandiani. |