| Nota publicada en revista Newsweek, Sección Análisis, 8 de agosto de 2007.
Los partidos están partidos
Es política se viven tiempos de partidos.partidos. El Justicialista quiere a un radical, el radical a "un muchacho peronista", el Socialista busca el espacio en alguna de las dos agrupaciones, y hasta el machismo tiene a integrantes que cantan la marcha del General. Elisa Carrió no podía ser menos, y también pretende conseguir la pata peronista que sostenga a su recién nacida Coalición Cívica.
Pasaron seis años del "que se vayan todos", cima de la desintegración del sistema político argentino en medio de la hecatombe económica, y todavía no terminan los reacomodamientos partidarios. Si no, ¿cómo se explican las fórmulas que quedarán impresas en las boletas de las elecciones del 28 de octubre? Cristina de Kirchner (peronista) - Julio Cobos (radical) y Roberto Lavagna (peronista) - Gerardo Morales (radical) son los casos emblemáticos: dos propuestas mixtas que representan oficialismo y oposición.
La propia candidata y Primera Dama, es una conversación publicada por La Nación la semana pasada, habló de "un nuevo sistema de partidos"; incluso, con cierto tono apocalíptico, presagió que ninguno de ellos "sobrevivirá tal como lo hemos conocido antes de la crisis; el peronismo tampoco".
Basta con detenerse en la situación del justicialismo a partir de la incursión kirchnerista. El Presidente habló primero de transversalidad, y luego recicló la idea en una "concertación pluralista" que incluyera el radicalismo, en realidad a los gobernadores e intendentes radicales, únicos con poder territorial y concreto en la UCR. De hecho, no hubo bombos ni marchita peronista en el acto de lanzamiento de la Primera Dama.
Pero tampoco los radicales pudieron cantar su canción centenaria ni ponerse boinas blancas el día del lanzamiento de Roberto Lavagna, el primer candidato presidencial no radical de la historia de la agrupación.
"Hoy los partidos políticos son virtuales cáscaras vacías que contienen el voto popular en términos de representación política", argumenta el politólogo y decano de la Universidad del Salvador Gustavo Martínez Pandiani. Y recuerda que según los sondeos de 1985, "el 70 por ciento de la sociedad de identificaba partidariamente, pero en 2005 el mismo estudio marcó todo lo contrario: mostró que el mismo porcentaje de los consultados no se identifica con un partido político".
Dentro de la debacle, algunos sellos se cotizan más que otros. Es el caso del justicialismo. Sucede con el propio kirchnerismo, que, aunque no sigue las reglas partidarias, tampoco se desprende de "Perón y Evita".
Mauricio Macri también cuenta con varios afiliados al PJ, comenzando por su mano derecha, Horacio Rodríguez Larreta. Los exhibe como garantía de territorialidad y experiencia política.
En realidad, el propio Macri pudo haber sido peronista, si hubiese aceptado las ofertas que le hicieron en el pasado Carlos Menem y Eduardo Duhalde, como lo hicieron el santafesino Carlos Reutemann y Daniel Scioli, menemista, duhaldista y hoy devenido en kirchnerista, pero siempre dentro del justicialismo.
De hecho, los peronistas anti-"K" intentaron convencer al Jefe de Gobierno electo porteño de que fuera su candidato a Presidente en octubre.
En los últimos días, Elisa Carrió se unió a la tendencia de moda peronista. En sus filas aseguran que "Lilita" refleja una imagen antiperonista que no es beneficiosa para la Coalición. De ahí que la ex radical y ex ARI se haya acercado recientemente a un "peronista republicano", como se define al ex diputado Gerardo Conte Grand.
Conte Grand acercó a la mesa de Carrió a algunos "compañeros" que hoy no se sienten identificados con los "K" ni los anti-"K", dentro del PJ, como el mendocino Arturo Lafalla y el tucumano Ricardo Falú. Y en ese esquema se dan las conversaciones fluidas con el santacruceño Sergio Acevedo.
El socialismo está también en crisis. La designación de Jorge Rivas como vicejefe del Gabinete Nacional puso al partido de Juan B. Justo al borde de una inminente ruptura. Y lo más probable es que termine partido en dos antes de las elecciones de octubre.
Está claro que los reacomodamientos, que no son siquiera patrimonio de derechas o izquierdas (si es que estas todavía existen como tales), continúan, y que el cataclismo político aún no terminó en la Argentina.
El sociólogo Torcuato Di Tella, experto en partidos políticos, aseguró a Newsweek que sigue con la idea de que el país va hacia un sistema alternativo "de coaliciones de centroizquierda y centroderecha", y en esa hipótesis "el peronismo kirchneriano será parte de la centroizquierda y Lavagna, aunque temporalmente sea un candidato significativo, no va a durar mucho con los radicales". En su teoría, Mauricio Macri sería el líder de la centroderecha futura.
"Ya no se votan, partidos, sino figuras", opina Martínez Pandiani, en un disentir saludable con Di Tella.
Discusiones académicas aparte, una cosa es cierta: lo que viene es un nuevo sistema que desintegrará definitivamente el "Boca-River" de la política del siglo pasado. Hoy, ser "peronista" o "radical" ni siquiera es una dicotomía, apenas una cara o ceca que suena a discurso del pasado.
|