Nota publicada en La Gaceta de Tucumán, Política, 27 de agosto de 2007.

Elecciones 2007

Los politólogos afirman que en todo el país ganan los que
controlan el aparato estatal

Gustavo Martínez Pandiani sostuvo que el escepticismo se apoderó de los votantes. Rosendo Fraga dice que el clientelismo político toma fuerza de la mano de la pobreza.

Los politólogos enmarcan la victoria de José Alperovich en el manejo que realizan los líderes provinciales del aparato estatal y en la creciente regionalización de la política en la Argentina.

"Más allá de las consideraciones locales, lo que marca el triunfo de Alperovich en Tucumán es una tendencia, ya nacional, que podríamos definir como la victoria de los oficialismos. Salvo en Tierra del Fuego y en la Capital Federal , en todas las demás provincias viene ganando el oficialismo, que es el que gobierna", sostuvo Gustavo Martínez Pandiani, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador.

"Desde Neuquén hasta La Rioja , en casi todas las provincias ganaron los gobernantes, independientemente del partido al que pertenezcan. Esto se explica en gran medida por el poder que significa el aparato del Estado. Es cada vez más fuerte la maquinaria política que las ideologías o las convicciones. Es una preocupante tendencia que se está dando", agregó.

Martínez Pandiani explicó que, irónicamente, después de 2001, cuando estalló el sistema de representación porque la gente se había cansado del sistema vigente, y cuando se pedía que se vayan todos, nada cambió en la Argentina a nivel institucional.

"Todo lo contrario. A la crisis de los partidos se suma ahora el escepticismo de la gente como un dato nuevo. La sociedad, los electores independientes, no se sienten atraídos por los procesos electorales y por ello se impone el peso de la capacidad movilizadora de los recursos públicos", aseguró.

El politólogo de la Universidad del Salvador añadió que este no es un fenómeno particular del peronismo. "En Río Negro ganó un radical con la misma metodología y en Neuquén un sobischista, con los mismos procedimientos. Lo que se impone es el peso de quién maneja los recursos. Y ningún recurso puede ganar a los del Estado", concluyó. Según Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios por una Nueva Mayoría, el categórico triunfo de Alperovich confirma, ante todo, la creciente territorialización de la política.

"Salvo en la Capital Federal y en Tierra del Fuego, en todas las demás elecciones ha ganado quien gobernaba. En la mayoría de los casos apoyando a Néstor Kirchner, como en Tucumán. Pero también enfrentándolo, como en San Luis y en Neuquén. Políticamente ganó Kirchner, pero en términos sistémicos, se confirma la territorialización. El 50% de quienes votan viven de un ingreso público, salario, jubilación, pensión o subsidio", añadió el analista político. Según el experto, esta situación otorga una gran ventaja a quien está en el poder, sea nacional, provincial o municipal.

"La preocupación del Episcopado por el llamado 'clientelismo político' se encuentra justificada en la realidad social de la Argentina. Ya en el Imperio Romano, el cliente era aquella persona de los estratos populares que, a cambio de favores, asistencia o manutención, respondía políticamente a un noble o caudillo político. Desde esta perspectiva, clientelismo político ha existido a lo largo de la historia en diversas formas.

Sin embargo, en los últimos tiempos se evidencia en nuestro país una agudización de estas formas, que se hacen cada vez más notorias en los procesos electorales", advirtió Fraga.

"Un ejemplo de ello es que en 2005 se conoció el hecho de que el 52% de los beneficiarios de los subsidios para jefes y jefas de hogar desempleados estaba afiliado a partidos políticos, mientras sólo lo estaba el 14% de la población total. A ello se agrega que aproximadamente un 15% de estos planes eran adjudicados por organizaciones piqueteras, con lo cual dos de cada tres subsidios se distribuyen sobre la base de clientelismo político", especificó Fraga.