Nota publicada en La Nación, Sección Política, 9 de enero de 2007.

La política argentina, cada vez más cerca de parecerse a un reality show

Los dirigentes usan poco el teléfono; prefieren comunicarse por medios periodísticos

Por José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION

"Yo no voy a responder por los diarios. El dirigente que quiera una respuesta mía, que me llame." Roberto Lavagna contestó en esos términos cuando LA NACION le preguntó por las reiteradas invitaciones mediáticas que recibe para conformar un espacio amplio de oposición.

Casi sin quererlo, el ex ministro expuso un fenómeno de la política nacional: los mensajes entre dirigentes políticos ya no llegan por teléfono ni mucho menos se dan en persona, sino que se envían por los medios. La política argentina es hoy una especie de reality show en el que los recados personales se transmiten por TV.

La era de las relaciones personales devaluadas cuenta con varios ejemplos sucedidos en los últimos meses.

1) Lavagna lanzó su candidatura presidencial sin advertírselo a sus posibles socios políticos, que se enteraron por una entrevista en LA NACION y otra en Clarín .

2) Cuando aún parecía que la alianza Lavagna-Macri era una posibilidad fuerte, a fines de 2006, el presidente de Boca admitió su disposición a debatir una coalición mediante un artículo en Clarín y una entrevista en LA NACION. No llamó al ex ministro.

3) El ex subsecretario de Tierras para el Hábitat Social, el piquetero Luis D Elía, fue eyectado del Gobierno por TV.

4) El ex ministro de Hacienda de la ciudad Guillermo Nielsen se enteró de que Jorge Telerman lo había echado del cargo por confirmaciones periodísticas, mientras compartía una obra teatral en el Colón con... el propio Telerman.

5) El Gobierno presionó al gobernador Felipe Solá para que desistiera de su re-reelección mediante mensajes sutiles en diarios, radios y TV. Nadie llamó a Solá para pedirle que no insistiera en la "re-re".

6) Telerman advirtió al Gobierno, mediante una entrevista en LA NACION, que sería candidato a la reelección en la ciudad aun sin el OK de Kirchner. No hubo una comunicación entre el jefe de gobierno y el kirchnerismo.

La sucesión de ejemplos denota algo más que una casualidad. "Es un efecto secundario de la videopolítica en la que vivimos. Si un hecho determinado no tiene una imagen que lo acompañe, no existe. Los medios certifican la realidad como tal. El problema es que esto deteriora las relaciones personales; los dirigentes encuentran que si envían un mensaje por los medios, le cargan presión a ese mensaje. Y están dispuestos a perder las relaciones personales a cambio de un mensaje contundente", consideró Gustavo Martínez Pandiani, decano de Comunicación de la Universidad del Salvador.

Hay un costo en este nuevo fenómeno, entonces: las relaciones, la confianza. "Pero los políticos juzgan que el beneficio es mayor, porque involucran a la sociedad y tratan de ponerla de su lado. Telerman necesitaba un gesto público cuando echó a Nielsen, igual que el Gobierno cuando echó a D Elía", agregó Martínez Pandiani.


La política argentina, transformada así en un reality show en el que la sociedad observa y luego provoca reacciones en los participantes, resulta un hecho instalado. El proceso, además, parece haberse profundizado en losúltimos meses. En ese contexto se desarrolla la política local.